RUMORES PELIGROSOS

El 30 de octubre de 1938, Orson Welles un locutor de radio logró generar pánico entre miles de personas, sobre la base de una noticia que relataba una invasión de marcianos.

Hoy en las rede sociales circulan muchas de estas noticias, algunas con mucha fuerza y que logran impactar en las personas, utilizando temas muy sensibles o recurriendo al morbo.

Una muerte debida a un virus, no identificado ha servido, para que varias personas se dediquen a sembrar el miedo en la población a través de las redes sociales. Los mensajes alarmistas, apelan, por un lado a crear miedo y no asistir a los centros de salud, más específicamente a los hospitales. La otra vertiente es la política que aprovechando, el miedo ya generado por las primeras especulaciones, dirigen todo su empeño para acusar al gobierno de esta situación.

Una enfermedad de carácter viral, no es predecible, por supuesto se pueden tomar recaudos generales de prevención, como las vacunas o fumigaciones, que son medidas preventivas que el gobierno ha estado implementado especialmente en zonas tropicales.

Con la salud, no se pueden realizar experimentos; en el caso que describimos, ocurrido en Estados Unidos, no estaba en juego la salud de las personas, apeló al temor a lo desconocido, y con el mejor elemento histriónico que se puede añadir a una narración. Los actuales “memes” y las mentiras y especulaciones, no tienen esa fuerza y si se cotejan fuentes, rápidamente pierden vigencia; pero un rumor ligado a la salud tiene un efecto, especialmente si contiene una parte de verdad.

Para evitar las especulaciones, que pongan en riesgo la salud  de la población es pertinente una reacción rápida de los mecanismos de información a la población, la filtración de información es de difícil control, por lo que se debe tener una especie de protocolos de acción para estos casos e impedir ser ganado por la especulación y el rumor distorsionado de la redes sociales.

Nuestro país es una zona de riesgo tratándose de enfermedades, especialmente tropicales, que bien pueden ser importadas debido a la amplia frontera que compartimos con la zona amazónica del continente por el norte y con la zona chaqueña por el sur.    

La responsabilidad acerca del cuidado de la salud biológica,  mental y espiritual es de todos y todas, por tanto no debemos prestarnos a llamados alarmistas que en muchos casos solamente buscan incidir en el campo político, que es hoy un campo de batalla permanente.

     

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