El Colegio médico de La Paz ha mantenido una larga confrontación con el gobierno. Las excusas han sido diversas. Los planteamientos delirantes de su presidente han logrado arrastrar al resto del gremio médico, embarcándolos en una aventura, que no tiene ningún futuro, a no ser la pérdida de su poca credibilidad.

Repetimos que ya es un esfuerzo vano tratar de entender las razones para estas amenazas, primero y luego paros que alteran el cuidado de la salud, que paradójicamente dicen defender.

Nuestra opinión es que las autoridades estatales han sido muy tolerantes con una actitud abiertamente de oposición política, basado en el apoyo que recibió para detener la vigencia del nuevo Código de Procedimiento penal.

La COB, que es el máximo órgano de representación de los aportantes a la Caja Nacional de Seguridad Social, ha realizado advertencias que, dada la insistencia del gremio médico, tiene que aportar parte de la solución a este permanente chantaje de la representación médica, porque en definitiva es su papel defender los interés y derechos de sus afiliados en este caso del derecho a la salud.

La autocalificación de “pensadores que saben leer”  realizada por Luis Larrea, ya no cabe, para calificar las irracionales actitudes que perjudican a la población que requiere atención médica. La evidencia de los paros solamente confirma que no existen médicos pensadores, por lo menos entre los dirigentes y peor que las lecturas que tienen les permita comprender que sus medidas son rechazadas por la mayoría de bolivianos y bolivianas.

En este escenario electoral, que es la consolidación de la democracia como sistema de convivencia social, todos los actos que alteren este objetivo social, se convierte en acto antidemocrático, y de política regresiva a los tiempos de inestabilidad social y económica.

Los bolivianos y bolivianas no podemos dejar de tomar posición respecto a esta costumbre de romper diálogos, y volver con el chantaje de los paros, sobre todo los aportantes a la CNSS, porque oponerse a la construcción de hospitales, es casi un crimen de lesa humanidad.

Los médicos han estudiado la biología del cuerpo humano, no la estructura social del Estado, en estos términos tienen poca capacidad para dar lecciones de ordenamiento legal y aplicación de medidas que beneficien al pueblo; este es el límite de su capacidad de “pensar y leer”.

Si vemos el contexto político de la oposición antidemocrática, encabezada por algunos Comités Cívicos y otras pequeñas organizaciones que amenazan con una “huelga general indefinida”, no podemos dejar de lado el alineamiento del Colegio Médico con esta posición, que pretende interrumpir la gobernabilidad y estabilidad económico-social que se ha construido en estos últimos 13 años.  La defensa de derechos conquistados es una tarea fundamental para el pueblo organizado.  

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