TODOS SANTOS EN SANTA CRUZ: UNA TRADICIÓN DE MEMORIA, ORACIÓN Y ENCUENTRO FAMILIAR

El artista plástico e investigador de la historia regional, Carlos Cirbian, recordó las costumbres que caracterizan la celebración de Todos Santos en la capital cruceña, desde el homenaje a los niños fallecidos hasta las visitas familiares a los cementerios. También evocó prácticas antiguas, como el uso de velas para iluminar los camposantos y la presencia de personas que rezaban a cambio de propinas.

Historia

La celebración de Todos Santos en Santa Cruz de la Sierra conserva costumbres que forman parte de la memoria histórica y cultural de la región. Aunque esta festividad llegó a América con los españoles como parte del calendario religioso, con el paso del tiempo adquirió características propias en cada lugar, como resultado de la fusión cultural entre los colonizadores y las poblaciones nativas.

Así lo explicó Carlos Cirbian, historiador, quien destacó que, en la capital cruceña, esta conmemoración se caracteriza principalmente por las visitas a los cementerios, donde familiares y amigos se reúnen para honrar la memoria de sus seres queridos fallecidos.

Según el investigador, tradicionalmente el 1 de noviembre está dedicado al recuerdo de los niños fallecidos, mientras que el 2 de noviembre se destina al homenaje de los adultos. Estas fechas se convirtieron en una oportunidad para mantener los vínculos familiares y recordar a quienes ya no están.

Cirbian evocó sus recuerdos de infancia, durante la década de 1960, cuando acompañaba a su abuela materna al Cementerio General para visitar la tumba de su bisabuela. En aquella época, recordó, gran parte de los difuntos era enterrada directamente en el suelo, sobre el que se levantaban pequeños túmulos y se colocaban cruces de madera o metal.

La limitada iluminación eléctrica de aquellos años hacía que las velas adquirieran un protagonismo especial. El investigador describió la imagen del cementerio cubierto de luces, con velas distribuidas sobre las tumbas, como una escena que permaneció profundamente grabada en su memoria.

Un  homenaje marcado por las costumbres cruceñas 

A diferencia de otras regiones del país, donde Todos Santos se caracteriza por la preparación de alimentos y otras prácticas rituales, Cirbian explicó que en Santa Cruz la tradición se concentra principalmente en la visita a los camposantos y el encuentro entre familiares, amistades y vecinos.

Durante estas jornadas, las personas limpian y mantienen las tumbas, colocan flores, encienden velas y elevan oraciones en memoria de sus seres queridos. También se generan espacios de conversación y confraternización entre quienes coinciden en los cementerios para recordar a sus difuntos.

El investigador señaló que esta celebración mantiene su esencia pese a los cambios experimentados por la sociedad cruceña. Sin embargo, reconoció que las costumbres pueden variar según el cementerio, especialmente en aquellos donde existe una importante presencia de migrantes o descendientes de migrantes que incorporan sus propias tradiciones culturales.

De esta manera, algunos camposantos reflejan una diversidad de prácticas y expresiones culturales, mientras que otros, como el Cementerio General y varios de los más conocidos de la zona norte, conservan las características tradicionales de la conmemoración cruceña.

Cirbian también mencionó que existen regulaciones destinadas a evitar el consumo de bebidas alcohólicas en los cementerios, con el propósito de preservar el respeto y el orden durante estas jornadas.

Las costumbres que quedaron en la memoria 

Más allá de las prácticas actuales, el investigador recordó algunas particularidades de los antiguos cementerios de Santa Cruz. Entre ellas, mencionó la existencia de una capilla y una sala de velatorio que permitían atender a personas de escasos recursos que no contaban con las condiciones necesarias para organizar estos servicios por su propia cuenta.

Asimismo, relató que antiguamente las campanas de los cementerios transmitían mensajes que la población podía interpretar. Según explicó, esta costumbre se mantuvo hasta las décadas de 1940 e incluso 1950, cuando los sonidos de las campanas formaban parte de la comunicación cotidiana vinculada a los acontecimientos funerarios.

Otro aspecto que destacó fue la evolución de la infraestructura de los camposantos. Mientras que en épocas anteriores predominaban los entierros en tierra, a comienzos del siglo XX empezaron a construirse mausoleos de mayor envergadura pertenecientes a las familias más pudientes.

Cirbian indicó que hace aproximadamente 15 años realizó un levantamiento histórico sobre los cambios registrados en los cementerios cruceños, con el propósito de documentar su evolución a lo largo del tiempo, un trabajo que consideró importante debido a la escasa información existente sobre el tema.

El investigador también recordó la figura de la llorona, una persona a la que antiguamente se le pagaba para llorar durante los rituales fúnebres. Además, mencionó que algunos niños acudían a rezar por los difuntos a cambio de dulces o pequeñas propinas, una práctica que también formó parte de las costumbres locales.

Para Cirbian, estas expresiones permiten comprender cómo las tradiciones funerarias se transformaron a través de las generaciones y cómo algunas prácticas desaparecieron, mientras otras permanecen vigentes.

En ese contexto, Todos Santos continúa siendo una fecha de encuentro y recuerdo para las familias cruceñas, que mantienen viva la memoria de sus seres queridos mediante las visitas a los cementerios, las oraciones y el cuidado de las tumbas. Una tradición que, además de su significado religioso, constituye parte del patrimonio cultural e histórico de Santa Cruz.