UN BOROCHI CRUZÓ UNA CARRETERA CERCA DE RIBERALTA Y SU REGISTRO APORTA NUEVOS DATOS SOBRE LA FAUNA DEL BENI

Un inesperado encuentro con un borochi o lobo de crin (Chrysocyon brachyurus) quedó registrado a unos 20 kilómetros de Riberalta, en el departamento del Beni, cuando el animal cruzó una carretera y obligó al vehículo en el que viajaba el biólogo Vincent Vos a detenerse para evitar atropellarlo.

El especialista aprovechó el momento para fotografiar al ejemplar y registrar las coordenadas exactas del avistamiento. Posteriormente, incorporó la información a iNaturalist, una plataforma de ciencia ciudadana utilizada para documentar especies y aportar datos a los sistemas de información sobre biodiversidad.

Aunque existen referencias y fotografías anteriores de borochis observados en la región, Vos explicó que no había encontrado un registro documentado en Riberalta que reuniera fotografías y ubicación geográfica precisa. Por ello, la observación constituye una nueva evidencia para conocer mejor la distribución de esta especie en el norte del Beni.

El borochi es considerado el cánido más grande de Sudamérica y tiene una apariencia muy particular: cuerpo delgado, pelaje de tonalidades rojizas, largas patas y una característica crin negra en el cuello.

El biólogo Vincent Vos lo describió de manera sencilla como “un zorro cruzado con un caballo”, debido precisamente a sus extremidades largas y su particular aspecto. Los ejemplares pueden medir entre 1 y 1,50 metros de longitud y pesar aproximadamente entre 22 y 29 kilogramos.

La especie habita principalmente en pampas, pastizales y bosques de inundación asociados a las sabanas amazónicas, incluyendo zonas del Beni, Santa Cruz y el norte de La Paz. Tiene hábitos principalmente nocturnos y crepusculares y una alimentación variada que incluye frutos, pequeños mamíferos, aves y reptiles.

La importancia del avistamiento no está solamente en la fotografía. Las coordenadas permiten ubicar con precisión dónde fue observado el animal y pueden contribuir a mejorar los mapas de distribución de la especie.

De acuerdo con información difundida sobre el registro, el encuentro ocurrió en un sector próximo a la zona limítrofe entre los municipios de Riberalta y Exaltación. El animal permaneció algunos instantes en el lugar antes de continuar hacia la vegetación.

El registro también resulta relevante porque el borochi mantiene bajas densidades poblacionales. El Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia 2026 lo clasifica como vulnerable y señala que en buena parte de su área de distribución podrían encontrarse menos de 10 individuos por cada 100 kilómetros cuadrados.

Entre las amenazas identificadas para la especie están la pérdida y fragmentación de su hábitat, las quemas de pastizales, los atropellamientos en carreteras, los conflictos con animales domésticos y algunas enfermedades transmitidas por perros.

El avistamiento adquiere además un significado particular porque se produce pocos días antes del Día Internacional del Borochi, que se conmemora el 5 de octubre, una iniciativa impulsada desde 2023 para promover la conservación de esta especie en Sudamérica.

Así, lo que comenzó como un curioso encuentro en una carretera del Beni terminó convirtiéndose en un registro georreferenciado que aporta información científica sobre una de las especies más singulares de la fauna boliviana.

Dato para radio: el detalle de que inicialmente el animal pareciera “un pequeño caballo” por sus largas patas puede funcionar muy bien como entrada para una cápsula de curiosidades. El punto científico clave es que no se trata simplemente de una fotografía de un animal silvestre: la imagen acompañada de coordenadas permite documentar con mayor precisión su presencia y distribución.