ALERTAN QUE PECES DEL RÍO BENI ACUMULAN MERCURIO Y EXPERTOS PIDEN UN CONSUMO INFORMADO PARA PROTEGER LA SALUD

La contaminación por mercurio en peces del río Beni ha vuelto a encender las alertas entre investigadores bolivianos tras la difusión de estudios científicos que identifican niveles elevados de este metal pesado en varias especies de consumo frecuente en la Amazonía. La preocupación se centra en el impacto que esta situación puede tener sobre la salud de las poblaciones ribereñas e indígenas que dependen del pescado como una de sus principales fuentes de alimentación.

Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), con apoyo de Wildlife Conservation Society Bolivia (WCS), analizó diez especies de peces comercializadas en Rurrenabaque, dentro de la cuenca del río Beni, y estableció que algunas presentan concentraciones de mercurio superiores a los parámetros de referencia internacionales, mientras que otras registran niveles considerablemente menores. 

El estudio identificó al blanquillo como la especie con la concentración más alta de mercurio, con un promedio de 1,9 partes por millón. También se encontraron niveles elevados en especies como surubí, pantalón, bagre y corvina. En contraste, paiche, pacú, tambaquí, sábalo y yatorana presentaron concentraciones más bajas, lo que permite orientar a la población hacia un consumo más informado sin renunciar a los beneficios nutricionales del pescado amazónico. 

Los especialistas explican que los peces depredadores acumulan una mayor cantidad de mercurio debido a su ubicación en la cadena alimentaria. A medida que consumen otros peces contaminados, la concentración del metal aumenta en sus organismos mediante un proceso denominado bioacumulación. 

Las investigaciones coinciden en señalar que la principal fuente de mercurio en la cuenca amazónica es la actividad minera aurífera. Durante el proceso de extracción de oro, este metal es utilizado para separar el mineral de los sedimentos y parte de él termina incorporándose a los ríos, donde posteriormente ingresa a la cadena alimentaria acuática.

El director del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), Óscar Campanini, afirmó que existe evidencia científica sobre el impacto del mercurio en los peces de la Amazonía boliviana y explicó que el metal liberado por las actividades mineras llega finalmente a las personas a través del consumo de pescado contaminado. 

De acuerdo con los investigadores, una vez liberado en los ecosistemas acuáticos, el mercurio puede transformarse en metilmercurio, una variante altamente tóxica que se acumula en los organismos vivos y representa mayores riesgos para la salud humana. 

La problemática también ha quedado reflejada en estudios realizados en comunidades indígenas de la cuenca del río Beni. Una investigación efectuada en 36 comunidades y basada en muestras de cabello de 302 personas determinó que el 75% de los participantes registró niveles de mercurio superiores a los límites considerados seguros. El trabajo incluyó territorios de los pueblos tacana, leco, tsimane, mosetene, uchupiamona y ese ejja. 

Los resultados revelaron además que 18 de las comunidades evaluadas presentaban a la totalidad de las personas analizadas con concentraciones por encima de los valores de referencia. 

Otra investigación difundida este año advirtió que más de 160 comunidades de la cuenca del río Beni podrían estar expuestas a los efectos de la contaminación por mercurio. El análisis identificó 39 comunidades con afectación documentada y otras 125 con riesgo potencial debido a su ubicación dentro del sistema fluvial amazónico. 

Recientemente, el investigador del Instituto de Ecología de la UMSA, Darío Achá Cordero, advirtió que la exposición al mercurio puede afectar el desarrollo neurológico y motor de futuras generaciones, especialmente cuando se produce durante el embarazo. Según explicó, el metilmercurio presente en los peces puede influir en el desarrollo cerebral del feto y afectar capacidades cognitivas posteriores. 

Pese a estas alertas, los investigadores remarcan que el pescado continúa siendo una fuente fundamental de proteínas, minerales y ácidos grasos para las poblaciones amazónicas. Por ello, las recomendaciones apuntan a fortalecer la información disponible sobre las especies con menor concentración de mercurio, promoviendo decisiones alimentarias basadas en evidencia científica y preservando al mismo tiempo los beneficios nutricionales que ofrece la pesca en la región