BOLIVIA DESCUBRE EL LEOPARDUS TILCAYO, PRIMER FELINO SILVESTRE NUEVO EN MÁS DE UN SIGLO
Un equipo de científicos bolivianos confirmó en los Yungas de La Paz la existencia del Leopardus tilcayo, una nueva especie de felino silvestre reconocida oficialmente tras cinco años de estudios genéticos. El hallazgo, publicado en la revista Current Biology, constituye un hecho histórico para la ciencia mundial, pues se trata de la primera especie de felino descrita en más de cien años.
El ejemplar que permitió la investigación vive en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, en Coroico. Fue encontrado como cachorro por una familia que lo confundió con un gato doméstico y posteriormente trasladado al santuario en 2017. Allí, la bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz, investigadora de National Geographic, junto a Enzo Aliaga-Rossel, inició un proceso de análisis genético que incluyó muestras de 38 individuos del género Leopardus. Los resultados demostraron que se trataba de una especie distinta a las conocidas Leopardus tigrinus y Leopardus guttulus.
El tilcayo es más pequeño que un gato doméstico, mide alrededor de 45 centímetros y pesa 1,4 kilos. Su pelaje es marrón claro con manchas oscuras en forma de rosetas irregulares, tiene orejas cortas y redondeadas, y cumple un rol ecológico clave como mesopredador, regulando poblaciones de roedores y pequeños vertebrados. Los estudios revelan que se separó de otros gatos tigre hace aproximadamente 1,4 millones de años, lo que confirma su aislamiento evolutivo.
El descubrimiento redefine la clasificación de los gatos tigre en Sudamérica y coloca a Bolivia en el centro de la investigación zoológica internacional. El nombre tilcayo proviene de saberes ancestrales de comunidades locales que ya reconocían a este felino en su entorno. Con esta incorporación, Bolivia suma 407 especies registradas oficialmente en su fauna nacional.
Los investigadores advierten que el Leopardus tilcayo enfrenta amenazas por la pérdida de hábitat y la presión humana. Recomiendan fortalecer el monitoreo con cámaras trampa, proteger los bosques nublados y promover la educación comunitaria para garantizar su supervivencia. Aunque aún no ha sido evaluado por la UICN, se considera vulnerable por su distribución limitada.
Este hallazgo no solo amplía el conocimiento científico, sino que también refuerza el compromiso de Bolivia con la conservación de su biodiversidad, mostrando al mundo que aún existen secretos naturales esperando ser descubiertos en sus ecosistemas.
sj
