¿NO TE GUSTA EL CHUÑO? ESTUDIANTE DE LA UMSA LO REINVENTA CON RELLENO Y APUESTA POR SU MASIFICACIÓN
¿Quién dijo que el chuño no puede sorprender por su sabor? Jenny Carlo Condori, estudiante de Ingeniería Agronómica de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), decidió darle una nueva presentación. Con charque de llama, huevo y queso creó un novedoso relleno que busca cambiar la opinión de quienes no disfrutan del chuño y demostrar que los productos ancestrales también pueden convertirse en propuestas innovadoras y atractivas para toda la familia.
La idea nació en Patacamaya, municipio donde la UMSA tiene una sede y donde Jenny realiza su internado rotatorio como parte de su formación profesional. Un día, mientras disfrutaba de un pequeño charquekan, se preguntó por qué no combinar sus ingredientes con el chuño y crear una alternativa a los tradicionales rellenos de papa o arroz. Así surgió Naggis Chuño Andino, una preparación que utiliza chuño de la variedad phala, caracterizado por su tamaño, forma plana y textura harinosa.
Después de remojarlo y cocinarlo, lo convierte en una masa suave que rellena con charque de llama, huevo duro y queso rallado, para finalmente dorarlo antes de servir. Pero detrás de esta creación hay algo más que una receta. Jenny había conversado con varias personas que aseguraban no disfrutar del chuño por su sabor agrio o su textura. Decidió entonces encontrar una manera diferente de prepararlo, sin añadir conservantes ni saborizantes artificiales.
La sorpresa llegó cuando ofreció su producto a quienes antes lo rechazaban. “Ahora sí me gusta el chuño”, le dijo una de las personas que lo probó. Para la joven universitaria, esa respuesta fue una señal de que su idea podía abrir nuevas posibilidades para un alimento tan tradicional del altiplano boliviano.
Su formación en la UMSA fue fundamental para desarrollar esta propuesta. Durante sus prácticas en la Estación Experimental de Patacamaya, Jenny participa en procesos de transformación de productos como quinua, tarwi y cañahua, y aprendió a reconocer el potencial de los alimentos que se producen en el altiplano. Ahora quiere aplicar esos conocimientos para que el chuño llegue a más mesas, especialmente a las de niños y familias que habitualmente no lo consumen.
El relleno también fue creado con la mirada puesta en un concurso de innovación de Manqa, iniciativa que trabaja en alianza con la UMSA y que representa una oportunidad para impulsar su futuro emprendimiento. Jenny espera obtener apoyo para dar el siguiente paso y llevar su producto al mercado para que más hogares bolivianos descubran una nueva manera de disfrutar el chuño y así, un alimento heredado de nuestros antepasados, encuentre también su lugar entre los sabores de las nuevas generaciones.
