EL ZOOLÓGICO MUNICIPAL ALBERGA MÁS DE 2.000 ANIMALES Y APUESTA POR LA CONSERVACIÓN DE ESPECIES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
El recinto cuenta con alrededor de 230 especies de fauna sudamericana y desarrolla programas de educación ambiental para concienciar a la población sobre las amenazas que enfrentan los animales silvestres. Entre sus habitantes destacan la paraba frente roja, la paraba barba azul, el jaguar y el águila harpía.
El Zoológico Municipal de Santa Cruz de la Sierra cumple una labor que va más allá de exhibir animales. Entre sus principales objetivos están la conservación de la fauna silvestre, el cuidado de ejemplares rescatados y la educación ambiental, una tarea que busca generar conciencia sobre las amenazas que enfrentan distintas especies en sus hábitats naturales.
Actualmente, el recinto alberga alrededor de 230 especies de fauna sudamericana y más de 2.000 individuos, entre los que se encuentran animales en peligro de extinción y otros que, debido a heridas, orfandad o secuelas del tráfico de fauna, ya no pueden regresar a la vida silvestre.
Abraham Rojas Valverde, biólogo y encargado del Programa de Educación Ambiental y Turismo del zoológico, explicó que muchos de los animales llegan tras ser rescatados, decomisados o encontrados en condiciones que les impiden sobrevivir nuevamente en la naturaleza. Algunos también fueron mantenidos como mascotas antes de ser trasladados al recinto.
En estos casos, el zoológico se convierte en el lugar donde reciben atención y cuidados durante el resto de sus vidas. La alimentación, el suministro de vitaminas, la hidratación y el seguimiento veterinario forman parte de las labores destinadas a garantizar su bienestar.
Especies amenazadas que encuentran refugio
Entre los animales que destacan por su importancia para la conservación están la paraba frente roja y la paraba barba azul, dos especies de guacamayos endémicas de Bolivia que enfrentan un alto riesgo de extinción.
La paraba frente roja habita en los valles bolivianos, mientras que la paraba barba azul se encuentra únicamente en los Llanos de Moxos, en el departamento del Beni. Ambas representan parte de la riqueza natural del país y son consideradas emblemáticas dentro del trabajo de conservación y educación que desarrolla el zoológico.
A ellas se suman otras especies amenazadas, como el jaguar, la anta, el águila harpía y el mono araña. El recinto también alberga una tortuga de río de gran tamaño y otros ejemplares de fauna silvestre, entre ellos una anaconda del Beni.
La presencia de estos animales permite que los visitantes conozcan de cerca especies que enfrentan distintas amenazas, como la pérdida de hábitat, la cacería, el tráfico ilegal y los incendios forestales.
Rojas señaló que el zoológico también busca visibilizar estas problemáticas a través de los ejemplares que recibe. Un animal rescatado del tráfico ilegal, herido por cazadores o afectado por los incendios representa una oportunidad para explicar al público las consecuencias de las actividades humanas sobre la fauna silvestre.
Educación ambiental para crear conciencia
Una de las principales apuestas del zoológico es su Escuela Ambiental, desde donde se impulsa el Programa de Educación Ambiental y Turismo. La iniciativa trabaja en coordinación con universidades y unidades educativas para promover el conocimiento de los animales y la importancia de proteger sus hábitats.
Los estudiantes universitarios pueden participar mediante pasantías, prácticas pre-profesionales y voluntariados, mientras que los colegios realizan visitas educativas para desarrollar contenidos relacionados con la biodiversidad y la conservación.
Para ello, el zoológico cuenta con guías de educación ambiental que reciben capacitación sobre las especies, las áreas temáticas del recinto, los animales amenazados y las principales causas que ponen en riesgo su supervivencia.
Durante los recorridos, los guías explican a los estudiantes y visitantes las características de los animales y la importancia de conservar la fauna silvestre. De esta manera, la visita se convierte en una experiencia educativa que busca despertar conciencia y promover actitudes responsables hacia la naturaleza.
Cuidados especiales según cada especie
La atención de los animales requiere un manejo especializado, especialmente durante las temporadas de frío y calor. Según Rojas, en los meses calurosos se refuerza la hidratación y se ajustan las dietas, mientras que en invierno se aplican medidas para ayudar a los ejemplares a mantener una temperatura adecuada.
Los cuidados varían según las necesidades de cada especie. Los peces pueden requerir termostatos para regular la temperatura del agua, mientras que las serpientes necesitan sistemas de calefacción. En algunos felinos también se incorporan elementos que contribuyen a mantener el calor durante los días más fríos.
El trabajo está a cargo de un equipo que incluye veterinarios, biólogos y guarda faunas, responsables de supervisar la salud, la alimentación, la limpieza y las condiciones de los recintos. Estas tareas se complementan con calendarios nutricionales y de vitaminas.
El encargado del programa educativo remarcó que, al encontrarse en un ambiente controlado, los animales dependen de la intervención de profesionales para cubrir sus necesidades y mantener su bienestar.
Un espacio abierto a la población
Además de ser un espacio de recreación, el zoológico busca consolidarse como un lugar de aprendizaje y sensibilización, donde cada animal permita comprender la importancia de proteger la biodiversidad boliviana.
Su labor, explicó Rojas, no se limita al cuidado de los ejemplares que permanecen en sus instalaciones: también pretende mostrar las amenazas que enfrenta la fauna en su entorno natural y recordar que la conservación es una responsabilidad compartida entre las instituciones y la sociedad.
